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MOLINO DE SAN BERNARDO
La Historia de Molinera Ferrer Hnos. S.A. comienza con la llegada
a Chile de don José Ferrer Torres en el año 1907. Con un gran espíritu aventurero este joven catalán de 17 años deja su tierra
natal en la provincia de Barcelona en busca de nuevas oportunidades.
Una vez llegado a Santiago, rápidamente su esfuerzo
lo llevo a desarrollarse como un destacado trabajador en el rubro panadero. En el año 1913 compra una de las panaderías más
importantes de Santiago, y viendo el giro positivo que tomaban sus negocios en nuestro país, José Ferrer invita a sus hermanos
Andrés y Antonio a participar de éstos.
En 1923 los tres hermanos compran el Molino San Bernardo, proyectando
convertirse en uno de los principales abastecedores de harina de Santiago.
En esos tiempos el molino era un antiguo edificio de adobe de tres pisos, que supo albergar los sueños,
el trabajo y el esfuerzo de una familia. Años más tarde el antiguo edificio de adobe, dio paso a un moderno edificio de cinco
pisos, con equipos de alta calidad, convirtiéndose en una de las plantas molineras más grandes del país.
Sobriamente, el Molino San Bernardo fue creciendo generación tras
generación, basado en el esfuerzo y tradición molinera de sus precursores, supo diferenciarse por la calidad de sus productos
y el respeto a sus clientes.
En cuanto
a otras industrias, la más antigua es el Molino, que está ligado a los orígenes de la ciudad. Ubicado en San José 010.
Uno de
sus primeros dueños fue don Ramón González.
A comienzos
de siglo pasó por diversos dueños hasta que en 1923 fue comprado por don José Ferrer, quien junto a sus hermanos Antonio y
Andrés (llegados desde España) constituyeron la Molinera
Ferrer Hermanos S.A. Bajo su administración el Molino se transformó en una de las grandes industrias de San
Bernardo; una ventaja que tenía era el desvío de la línea ferroviaria que permite que los carros con trigo lleguen directamente
al Molino; hacia 1940 el antiguo edificio de tres pisos, de madera y adobe, fue reemplazado por uno más grande, de cinco pisos,
con maquinaria avanzada, que permitió elevar su producción de 20 quintales métricos de trigo diarios en 1923 a más 2.500 quintales métricos en la actualidad, constituyéndose en
una de las cinco plantas más grandes del país con su reconocidas marcas “San Bernardo” y “Del Sol”,
harinas industriales y de repostería que gozan de prestigiosa calidad.
PARQUE MUNICIPAL GARCIA DE LA HUERTA
(1925)
Perteneció al extenso fundo de la familia García de la Huerta y fue creado el año
1925 conservando hasta hoy en día gran parte de su estructura original.
En el parque se pueden apreciar cerca de 50 especies florales, enmarcando la flora
chilena en la arquitectura de aquella época destacan entre las especies Olmos, Acacias y Robles contrastando sus hojas verdes
con las tonalidades cobrizas de Álamos y Nogales.
Cercana a la Glorieta, se puede apreciar la pérgola, siguiendo el estilo que le
da su nombre está conformada por cuatro arcos cubiertos de parras, con rosales y asientos aledaños.
Las esculturas del parque, en su mayoría son de madera, también hay de piedra y
fierro. En el caso de las esculturas de madera, estas son el resultado de un proyecto consistente en utilizar árboles retirados
en la comuna con el fin de conservarlos con una nueva forma en su lugar de origen.
La familia García de la Huerta compró al fisco una parte de la extensa zona de los Llanos de Lepe
y se constituyo como uno de los fundos más importantes hacia la primera mitad del siglo XIX. El fundo Casas Viejas, se extendía
desde el sector del cerro Chena hasta lo que hoy la villa del mismo nombre. Aprovechaba
las aguas desviadas del río Maipo por medio del canal Lo Espejito para satisfacer sus necesidades de riego, principalmente. La familia fue propietaria además de una de las primeras fábricas de la provincia
que se ocupó de la producción de ladrillos y tejas.
Hacia 1900, construye una hermosa casa patronal como lugar de agrado y
veraneo justo en el límite poniente de la ciudad. Veinte años más tarde, se inaugura el atractivo parque, donde se daría cita
estival lo más granado de la Aristocracia Santiaguina.
Hacia 1930, la familia García de la Huerta traspasa
gratuitamente los terrenos del Cerro Chena al Ejército de Chile, institución propietaria del lugar hoy en día.
Durante
un buen tiempo, la Casona y el Parque quedan abandonados
a su suerte, posteriormente al terremoto del año 1985 se buscarán los recursos
necesarios, el Municipio adquiere los terrenos de 31.000 m2
(incluyendo la Casa Patronal) en el año 1987. Luego
en 1989 queda a disposición de la comunidad como “Casa de la
Cultura Manuel Magallanes Moure” y “Parque García de la Huerta”.
CASA DE LA FAMILIA DAGNINO
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Don Arturo Dagnino Oliveri
(1868 – 1934).
Nació en Valparaíso de raíces italianas. Llegó en 1911 a San Bernardo. Se
tituló de Ingeniero Agrónomo.
Fue el segundo en ocupar el cargo de Superintendente del Cuerpo
de Bomberos local.
Perteneció al Partido Radical, fue Regidor en 1924 y Alcalde
de la comuna de 1928 a 1932. Salió electo Senador por la Provincia de Colchagua.
Fue impulsor de la primera población para los ferroviarios, así
es como la Pob. Balmaceda puso su nombre a su calle principal.
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La Villa de la Familia Dagnino está ubicada
en la calle Covadonga 17
Esta construcción es una de las
pocas que se mantiene en excelentes condiciones con su mobiliario importado y sus hermosos jardines. Elena y Cecilia, nietas
de don Arturo Dagnino, viven actualmente en ella.
Esta hermosa villa es la mejor conservada
de las antiguas mansiones. Fue construida en los últimos años del 1800, por don Carlos Riesco.
La habitó por muchos años don Arturo
Dagnino Oliveri, ingeniero agrónomo y político, que llegó a San Bernardo en 1911. Era de origen italiano y había nacido en
Valparaíso.
Fue un hombre múltiple, dirigió la Logia
Victoria los años 1919 a 1921.
Fue el 2° Superintendente que tuvo el
Cuerpo de Bomberos de San Bernardo.
Impulsó la primera población para ferroviarios.
Una calle de la Población Balmaceda lleva su nombre.
También fue Regidor y Alcalde de nuestra
comuna, entre 1924 y 1932, ese último año fue electo Senador por Colchagua.
Hijo de don Antonio Dagnino, un marino
italiano y de doña Rosita Oliveri, hija, a su vez de italianos; nació en Valparaíso el 26 de agosto de 1868.
Realizó sus estudios en el Instituto Nacional y luego en la Universidad
de Chile, recibiendo su título de Ingeniero Agrónomo en 1889. En un comienzo trabajó en las minas del Norte y posteriormente
volvió a Santiago, casándose el 26 de enero de 1908 con la Sra. Elena Besoaín, con quien tuvo una hija: Elena. En 1909 viajó
a Europa, asistiendo a la Universidad de La Sorbonne, en París, donde siguió algunos cursos.
En 1912 comenzó a trabajar en el campo, en un fundo de su propiedad,
en Placilla, en la Provincia de Colchaqua -Sexta Región. Pero ya, desde el año anterior, se Había trasladado a vivir a San
Bernardo.
Tuvo siempre una gran preocupación por los más pobres y desvalidos
y promo¬vió obras en su ayuda. En Placilla abrió una Escuela Nocturna para los campesinos, donde él mismo hacía clases. Además
fue elegido Alcalde de la comuna.
En San Bernardo promovió la construcción de la Población Balmaceda,
la primera población de obreros. Durante el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, fue designado Alcalde de la ciudad
en 1927; sin embargo, no quiso ocupar el sueldo que recibía, porque decía que él no había solicitado ese cargo, por lo cual
repartía su sueldo en diferentes instituciones de beneficencia. Entre las instituciones en que participó están la Liga de
Estudiantes Pobres y el Cuerpo de Bomberos, llegando a ser Director de la Primera Compañía y Superintendente, aunque nunca
quiso vestir el uniforme de bombero. Se preocupó también de los niños más necesitados y man¬tuvo un almuerzo escolar para
los niños de una escuela.
En 1932 fue elegido senador por la Provincia de Colchagua, preocupándose
no sólo de su Provincia, sino de los problemas de desarrollo nacional, denotando una visión de estadista. Sin embargo, no
alcanzó a terminar su período, al fallecer el 2 de agosto de 1934, en Santiago.
Marcelo Mallea Hernández
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